El plural de autor

En los textos científicos y las exposiciones académicas no es raro que el autor se refiera a sí mismo en primera persona plural, diciendo, por ejemplo, «consideramos» en lugar de «considero». Puesto que no todo el mundo estima correcto este plural de autor (también llamado plural de modestia), ya que presuntamente introduce una imprecisión innecesaria, conviene analizar el significado y discutir la pertinencia de esta opción estilística.

Referirse a uno mismo en un texto académico es, o debiera ser, algo relativamente infrecuente. En primer lugar, porque el objeto de estudio rara vez es el autor del escrito; en segundo lugar, porque las pretensiones de objetividad obligan al mayor ocultamiento posible del yo. De ahí que muchas veces se encuentren diversos circunloquios, uso de impersonal, o que se mencione al autor en tercera persona: cabe preguntarse en lugar de me pregunto, conviene destacar en vez de quisiera destacar, los autores estudiaron en lugar de los autores estudiamos. Pues bien, en los pocos casos en que el autor se ve obligado a referirse a sí mismo o cree innecesario o inadecuado hacer un circunloquio, puede optar por el plural de autor.

¿Pero qué significa este plural de autor? ¿Para qué sirve? Ciertamente, no para arrogarse majestad alguna o darse importancia, ni se pretende con él hablar en nombre de la ciencia o de una corriente científica, ni es signo de múltiple personalidad, pues con él no se hace referencia a ningún sujeto plural. Se trata simplemente de una convención, muy antigua, que se remonta a la tradición grecolatina. Según la Gramática (p. 47), «se utiliza para atenuar lo categórico de juicios o apreciaciones expresadas en primera persona, como en Pensamos que se trata de un método adecuado para este tipo de estudios, cuando el emisor se refiere en realidad a su propio pensamiento. El plural de modestia es propio sobre todo de los textos científicos y de las exposiciones académicas».

Así pues, conviene diferenciar el plural de autor de otros casos de falta de coincidencia entre el número gramatical y el designativo, como los siguientes: el plural mayestático, ya agonizante, propio de discursos papales y de personas con autoridad; el plural genérico (p. ej., en esta figura podemos apreciar en vez de en esta figura cualquiera puede apreciar), ampliamente utilizado en textos científico-técnicos; y el plural sociativo (p. ej., ¿cómo nos encontramos hoy?, en lugar de ¿cómo se encuentra usted hoy?), que se usa por razones afectivas, para implicarse uno mismo en la acción.

El tipo de situación comunicativa es una clave importante para el uso del plural de autor. Por ejemplo, en la blogosfera, la nutrida constelación de bitácoras que flota en Internet, dado su carácter informal y rara vez científico o académico, el uso del plural de autor no está muy extendido. Pero si una bitácora, como puede ser La traducción in vitro, echa mano del plural de autor, puede servirle para disminuir la contundencia de ciertos juicios, para centrar la atención en lo que se dice más que en quien lo dice, para deslindarse del estilo de la opinología hipersubjetiva del mundo de las bitácoras y así dar, además, un barniz estilístico que vincule sus textos con la tradición de la redacción científico-académica.

En una carta informal o un mensaje de correo electrónico hablar en primera persona plural para referirse solamente al emisor sí que se trataría de algo extraño, ya que este uso no está respaldado por ninguna convención vigente. Por algo existe un plural de autor y no un plural epistolar (lo hubo en la tradición bíblica, p. ej., en Ro. 1:5; 3:8, 9). Ahora bien, si en dicha carta hubiera características propias de los textos científicos, por aproximación, empezaría a tener sentido usar el plural de autor, por la misma razón por la que si un texto se escribe en verso es porque se lo quiere vincular a la poesía. En conclusión, hay que tener presente que en la forma hay un mensaje y unas intenciones, y que adscribirse a una manera de hacer las cosas, adoptar un registro, entroncar con una tradición, puede tener un significado.

Pero el plural de autor no es una práctica que pertenezca a un sistema menor, sino una convención gramatical, asentada en la maquinaria del idioma. Es similar al caso del pronombre vos, que puede usarse para referirse a un solo interlocutor. En otros idiomas hay personas plurales tan asentadas como singulares que se han fosilizado como tales: el voseo de algunos dialectos hispanoamericanos; el you del inglés, que etimológicamente es plural; el francés vous para el trato de cortesía; el voi en el sur de Italia, que se utiliza entre amigos. Cuando un italiano del sur le pregunta a su amigo si quiere tomar una bebida (Volete bere qualcosa?) nadie critica ese uso, a pesar de que podría decir perfectamente Vuoi bere qualcosa?

Pero volvamos al español. Así como en el plural de autor hay falta de concordancia entre la designación y el número gramatical, en la gramática se contemplan montones de casos de falta de concordancia en la persona, en el número, etc., que no hace falta citar. Cuando se usa el genérico (uno cree que) es gramaticalmente tercera persona pero puede designar al yo que habla (yo creo que). En la segunda persona genérica hay también falta de concordancia, como en Si no redactas claramente, nadie entenderá lo que escribes en lugar de Si uno no redacta claramente, nadie entenderá lo que escribe. Por cierto, el uso del singular en sustitución del plural tampoco es raro, como se ve en la guerra contra el turco en lugar de la guerra contra los turcos.

Por otra parte, la referencia de las demás personas incluidas en cualquier nosotros es siempre imprecisa y es siempre el contexto el que determina la designación. Pongamos por caso que en un discurso político en España, el nosotros podría referirse a los miembros del partido al que pertenece quien habla, o a los que defienden determinada idea, o a todos los españoles o todos los seres humanos. El contexto suele dejar clara la referencia, y nadie critica esa supuesta ambigüedad. De la misma manera, el contexto, en la inmensa mayoría de los casos, deja perfectamente claro que este plural de autor se refiere a un sujeto singular. En un artículo científico los nombres de los autores por lo general se encuentran inmediatamente después del título, así que hay un contexto que indica de qué tipo de plural se trata.

Quien rechaza el uso en textos científicos del plural de autor por supuesta imprecisión, olvida que se trata de un recurso que pertenece al código de la lengua, la principal de todas las convenciones implicadas en la redacción, y que hay, además, otras muchas otras convenciones, las bibliográficas por ejemplo, que no son enteramente «racionales y lógicas», sino heredadas, convencionales. ¿Por qué usar el latín y no el español, por ejemplo, para decir íbid. u op. cit., en las citas? Por convención. Nadie censura el uso del plural en la frase la cursiva [la negrita, el subrayado] es nuestra al hacer una cita en un artículo firmado por un solo autor. ¿Qué hay de raro en el plural de Pongamos por caso, en el de Examinemos el siguiente problema? Cuando un autor de apellido Sánchez se cita a sí mismo diciendo en el artículo de Sánchez no coincide ni siquiera la persona gramatical (tercera en lugar de primera). Se trata de convenciones, y si se domina la convención, si se conoce bien el idioma, no hay riesgo de imprecisión ni malentendido.

Naturalmente, todo redactor es libre de usar o no el plural de autor, pero si el motivo por el que se lo rechaza es por su supuesta imprecisión, se está ignorando, quizá por hiperracionalismo, una posibilidad estilística de la lengua con una enorme tradición. El único tema en debate, a nuestro entender, es si se trata de una convención en uso o si ya se percibe anticuada, si ha perdido o no el carácter convencional que ha tenido en la historia. Pero si se percibe como una convención vigente, y hay razones para ello, las conclusiones que hay que extraer son las siguientes: 1) es gramaticalmente correcto y su discordancia designativa es similar a la de muchas otras, en español y otras lenguas; 2) es una convención heredada, como otras tantas en la redacción científica; 3) si se usa en un contexto adecuado y el receptor conoce bien el idioma, no hay riesgo de imprecisión.

Agradecimientos

Gracias a los miembros del foro de MedTrad que hace un par de semanas alimentaron con sus opiniones este debate.

Lecturas recomendadas

GIRAO, Fran (2007): «Cuestión de pluralismo», El castellano actual (disponible en <http://castellanoactual.blogspot.com/2007_02_01_archive.html>).

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2010): Nueva gramática de la lengua española. Manual. Espasa, Madrid.

 

 

2 Comments

  1. Vaya, es muy interesante este análisis explicativo del uso del plural, a veces me he parado a pensarlo, pero muy fugazmente jeje
    Gracias por el tiempo empleado en escribir :)

    • De nada, Alejandro, y gracias. Y es que tienes razón en ponerte a pensar en ello: ¿para qué usar el plural cuando el sujeto es uno solo?

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