Patología, etiología y otras –logías

El sufijo –logía (del griego -λογία) significa, en sentido estricto, ‘tratado’, ‘estudio’ o ‘ciencia’ y con él se han formado términos como biología ‘ciencia que trata de los seres vivos’, mineralogía ‘ciencia que estudia los minerales’ y cientos de otras –logías que llenan las ramas y hojas del frondoso árbol de la ciencia. Ahora bien, en parte debido a la influencia del inglés, se han generalizado otras acepciones de este sufijo, en términos muy frecuentes en las traducciones de textos médicos, usos terminológicos cuya idoneidad convendría analizar.

Uno de ellos es patología, que en rigor significa ‘ciencia que estudia las enfermedades’, pero que también se utiliza habitualmente como genérico para designar cualquier entidad nosológica, cuando en español tradicionalmente se hubiera optado por enfermedad, alteración, afección, dolencia, etc. Por ejemplo, en «La fibrosis quística y otras patologías pulmonares» o «La amiloidosis primaria es una patología rara», etc. se hace un uso impropio del término, pues con él no se quiere designar el estudio de las enfermedades sino simplemente la enfermedad.

Rodolfo Alpízar (2005: 139) achaca la preferencia por el término patología a la percepción generalizada –y errónea– de que se trata de un vocablo más exacto, más culto o más técnico que enfermedad, afección, dolencia, etc. Sin negar que esa percepción existe, creemos que los motivos principales de la popularización de patología son otros: 1) la influencia del inglés pathology y su traducción irreflexiva y 2) la posibilidad de este término de ser usado como genérico, como un comodín que exime de la necesidad de precisar el tipo de entidad de que se trata.

Etiología, que significa ‘estudio de las causas’, a menudo se utiliza como sinónimo de causa, origen o principio, o bien en sustitución de patogenia (Alpízar 2005: 87-88). Por ejemplo, en «En casos de endocarditis infecciosa la principal etiología es Staphylococcus aureus» o en «Se incrementan las posibilidades de otras etiologías, como peritonitis tuberculosa…» el uso del término es inadecuado, pues no se alude al estudio de las causas, sino a causas o principios concretos. La influencia del inglés y la sensación que se tiene de que la palabra, por ser un sonoro cultismo de raíz griega, es más científica, son manifiestas.

Llevando esta situación al extremo, podríamos afirmar que, puesto que un reptil no es una biología ni una herida de bala es una traumatología, es inadecuado decir que el VIH es la etiología del sida, o que el cáncer es una grave patología.

Pero etiología tiene un segundo significado impropio, el colectivo, pues a veces no tiene el significado de ‘causa’, sino de ‘conjunto de posibles causas’. Lo mismo sucede con sintomatología, que no suele equivaler a ‘síntoma’, sino a ‘conjunto de síntomas’. Se trata de un caso parecido al de terminología, que, por un lado, es la ciencia que estudia los términos y, por otro, el conjunto de términos de un área del conocimiento, polisemia que hace más complejo el trabajo de los estudiosos de esta materia (Cabré 1993: 11).

Puede que este significado colectivo de algunas –logías sea el puente entre su uso original y propio (como ciencias) y su uso individual (como enfermedades concretas, causas concretas, etc.), ya que las ciencias tienden a concebirse como repertorios, como nóminas compuestas de elementos individuales. En el Navarro (2005: 582) pueden encontrarse abundantes ejemplos de usos impropios afines: metodología en vez de métodos, serología en lugar de pruebas serológicas, etc. Pero este fenómeno no ocurre solo con las –logías: con las –grafías sucede algo muy parecido. Por ejemplo, bibliografía ‘estudio y descripción de los libros’ significa también ‘relación o catálogo de escritos referentes a una materia determinada’.

Y es que, en términos generales, se aprecia en la lengua común una tendencia a la sustitución metonímica del nombre de la disciplina por el objeto de su estudio. Un buen ejemplo de esto es geografía, que designa tanto la ciencia que describe la tierra como un mero territorio o paisaje, como en «Nassau está bendecida por una hermosa geografía». La anatomía es el estudio de las partes del cuerpo, pero vulgarmente significa ‘cuerpo’, aunque con cierta pretendida sofisticación, como se aprecia en «Sigue conservando la imponente anatomía que la subió a las pasarelas».

En contra de lo que quisieran los terminólogos, el lenguaje de la ciencia médica no ha sido impermeable a estas metonimias del lenguaje vulgar y ha adoptado tantos sentidos figurados como estos que, de tan populares –y aquí cito a Navarro–, «están tan difundidos en la práctica que son muy pocos los revisores que se atreven a corregirlos en un texto para publicación».

Bibliografía

  • ALPÍZAR, Rodolfo (2005): El lenguaje en la medicina. Usos y abusos (2.ª ed.). Clavero, Salamanca.
  • CABRÉ, M.ª Teresa (1993): La terminología. Teoría, metodología, aplicaciones. Editorial Antártida/Empúries, Barcelona.
  • NAVARRO, Fernando (2005): Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina (2.ª ed.). Mcgraw-Hill Interamericana, Madrid.
  • REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2001): Diccionario de la lengua española (22.ª ed, en línea), <http://www.rae.es/rae.html> [10-3-2011].

4 Comments

  1. ¡Muy buen artículo, José! Yo traduzco del francés y me encuentro con “patologías” por todas partes. Y es que parece que nadie se libra de las influencias del inglés y de la costumbre cada vez más extendida de utilizar estas -logías. Los traductores podemos “corregir” este error, pero a mí cada vez me resulta más difícil cuando se trata de una revisión, sobre todo si es de un original español, ¡los autores suelen resistirse al uso de términos como enfermedad, trastorno…

    • Hola, Nuria. Gracias por tu comentario. Es verdad, “patología” se percibe como una palabra más culta que “trastorno”, “enfermedad”, etc. Corregir o no estos términos es un dilema cotidiano para un editor/revisor. Pero yo creo que el tema es interesante sobre todo porque se trata de la punta del iceberg de toda una avalancha de metonimias que inundan el lenguaje, un movimiento al que la ciencia no es ajena.

  2. Hola José:

    Yo, como hija de médico y osteópata, te diré que los médicos también usan patología como sinónimo de enfermedad. No te diré que tanto como los ingleses usan su término pero sí que recuerdo mi padre mencionándolo alguna vez. De hecho, pensaba que era sinónimo de enfermedad no por influencia del inglés (porque aquí no he escuchado nunca la palabra, proque la gente, en el día a día, usan palabras muy simples… ¡no entienden ni la palabra otitis, tan común para nosotros!), sino porque seguramente se lo he escuchado a mi padre alguna vez :) Ya le echaré la bronca cuando lo vea ;)

    • Muy bien, Curri: es deber de los hijos adultos pegarle a los padres un rapapolvo de vez en cuando. Ahora bien, no sé si este sea el mejor caso, porque el uso de -logías con significados impropios está tan extendido que ponerse a censurarlo podría ser una batalla perdida. Gracias por comentar.

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