El lenguaje en la medicina. Usos y abusos

El lenguaje en la medicina. Usos y abusos

¿Para qué utilizar términos extranjeros cuando en español contamos con palabras capaces de significar lo mismo que aquellos? Esta es la pregunta que resuena como un eco detrás de un gran número de los apuntes léxicos que constituyen este libro de Rodolfo Alpízar, que busca explicar a quienes utilizan el lenguaje médico el significado de ciertos términos frecuentemente mal empleados, brindar alternativas en español a la versión directa de préstamos innecesarios, sobre todo del inglés, y prevenir al profesional del lenguaje frente a numerosas traducciones tan automáticas como desacertadas.

Diccionarios de exclusión en Word

Diccionarios de exclusión en Word

Hace un tiempo publicamos una entrada sobre la creación de diccionarios personalizados, que sirven para que el corrector ortográfico de Word no marque como erróneas palabras que el diccionario básico no reconoce, lo cual se muestra especialmente útil para trabajar con textos técnicos. ¿Pero qué tenemos que hacer si queremos conseguir lo contrario: que Word no dé por buenas palabras que el diccionario básico sí reconoce como correctas? La respuesta está en los diccionarios de exclusión, que son fáciles de usar y tienen muchas ventajas.

¿Cuidado del paciente? ¿Asistencia al paciente?

¿Cuidado del paciente? ¿Asistencia al paciente?

La traducción de una expresión como patient care, casi ubicua en los textos de ciencias de la salud, tiene dos aspectos que entrañan cierta dificultad: encontrar el término equivalente a care, que varía según el contexto, y la elección de la preposición que unirá la traducción de care con paciente, que es un tema controvertido, pues con frecuencia se censura un uso que la Gramática de la RAE da por correcto.

Patología, etiología y otras –logías

Patología, etiología y otras –logías

El sufijo –logía (del griego -λογία) significa, en sentido estricto, ‘tratado’, ‘estudio’ o ‘ciencia’ y con él se han formado términos como biología ‘ciencia que trata de los seres vivos’, mineralogía ‘ciencia que estudia los minerales’ y cientos de otras –logías que llenan las ramas y hojas del frondoso árbol de la ciencia. Ahora bien, en parte debido a la influencia del inglés, se han generalizado otras acepciones de este sufijo, en términos muy frecuentes en las traducciones de textos médicos, usos terminológicos cuya idoneidad convendría analizar.

La ciencia empieza en la palabra

La ciencia empieza en la palabra

No es fácil imaginar un título más sugerente y mejor pensado que el de este libro de Bertha Gutiérrez Rodilla. Para empezar, da cuenta bastante bien de su contenido, el lenguaje científico. Por otra parte, entronca con toda una tradición epistemológica, mitológica y hasta religiosa («En el principio era la palabra») de Occidente, en que la palabra, que es una con la razón, constituye el origen y la esencia de lo humano. No es posible dejar de asentir a los ecos de un título como este, que no es una frase nominal estática que simplemente remite a un contenido, sino una declaración valiente, un axioma tan obvio como categórico: sin palabra, sin lenguaje científico, no hay ciencia; y este es un principio que el libro se encargará de ilustrar.

Medical English

Medical English

Un amigo nos ha enviado un libro muy recomendable para quienes quieran aprender a comunicarse eficazmente en inglés en las situaciones en que los profesionales sanitarios se ven típicamente envueltos: Medical English, de Ramón Ribes y Pablo Ros. Si bien se trata de una obra que no está pensada como recurso para la traducción, sí que pueden extraerse de ella algunos datos e informaciones aprovechables para esta actividad profesional.