Crónica de las VIII Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica
El éxito rotundo de las VIII Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica, que se celebraron en Castellón los días 18 y 19 de febrero, se debe a múltiples motivos, entre los que destacan la calidad de las ponencias y la excelente organización. A continuación, realizaremos una pequeña crónica de lo sucedido, con atención a los contenidos, y en otra entrada nos ocuparemos de comentar, con más alegría y ligereza, otros aspectos de las Jornadas que contribuyeron a su suceso. Por abreviar, no repetiremos los títulos de las conferencias y los talleres, que pueden encontrarse en la página oficial de las Jornadas.
Tras la presentación –que estuvo a cargo de Vicent Climent, rector de la Universitat Jaume I; Gonzalo Claros, presidente de Tremédica, y Vicent Montalt, director del Máster en Traducción Médico-Sanitaria– tuvo lugar la conferencia inaugural, de Fernando Navarro. En ella se mostraron, con humor y abundantísimos ejemplos, dos problemas del ámbito terminológico que en ocasiones imposibilitan la comunicación: 1) cómo el lenguaje científico, plagado de sinonimia e incoherencia, está muy lejos de la precisión que popularmente se le atribuye, y 2) cómo la normalización de la nomenclatura científica es una tarea muy problemática en que, pese al esfuerzo de algunos terminólogos bienintencionados, siguen sin alcanzarse buenos resultados.
En el taller a cargo de Dora Sales, Patxi Raga y Marta Sánchez, del grupo CRIT, sobre la interpretación en el ámbito sanitario intercultural, se produjo una gran participación del público, debido a lo sustancioso de los casos elegidos para explicar los dilemas del intérprete mediador: el yin y el yang en el puerperio, los espíritus portadores de mala suerte a los recién nacidos, la imposibilidad de entregar la placenta a unos padres que ven en ella la salvación de su hijo, entre otros. Se llegó a la conclusión de que el intérprete debe seguir ejerciendo como mediador, a la luz de su papel en la historia.
En la segunda conferencia, Bertha Gutiérrez describió la función de la revista Panace@ como puente entre la reflexión teórica sobre la traducción y la técnica traductológica, en un contexto en que la traducción no literaria se ha estudiado escasamente. La revista, pionera en sus contenidos y premiada por su calidad, muestra un equilibrio entre aportaciones teóricas y prácticas, y contiene secciones que abarcan terminología, técnicas de traducción, teoría, revisión y estilo, semblanzas e incluso cuentos; por ello, puede considerarse como una publicación muy relevante para la formación de traductores médicos con espíritu crítico.
El segundo taller, a cargo de María Lozano y moderado por Gustavo Silva, describió los métodos de traducción en la Organización Panamericana de la Salud, la problemática propia de instituciones que tienen que ocuparse de la transmisión de una gran memoria institucional y la dinámica de trabajo con el prodigioso programa de traducción automática PAHOMTS®, que nos dejó a todos con la curiosidad estimulada y los dientes bastante largos.
Ya por la tarde, Fernando Rico-Villademoros, de la Asociación Española de redactores de Textos Médicos, en otro taller de mucha interacción con el público –y el más literario de las Jornadas–, nos transmitió una poética para las introducciones de los estudios clínicos. Quedó plasmada la necesidad de reflejar la pasión que es el origen del estudio, de contar una historia apelativa que haga el texto relevante y persuasivo para el lector y de dominar una estilística que se adapte a la forzosa brevedad del género.
En el último taller del día, justo antes de un vinito de honor –que, en contra de lo que es habitual en los congresos, fue bastante honorable–, Elena Caveda se ocupó, con detalle y precisión, de las recomendaciones internacionales para las buenas prácticas de publicación (del International Commitee of Medical Journal Editors, de la Declaración de Helsinki, de las normas del grupo de Vancouver, entre otras), que contemplan tanto aspectos técnicos como éticos y que conviene tener en cuenta para la edición de artículos originales.
El día sábado amaneció (con algo de retraso) con la presentación de Tremédica, a cargo de Gonzalo Claros. Se contó la historia del surgimiento de la asociación como una manera de dar un soporte económico e institucional a la revista Panace@, el reciente crecimiento de la asociación y su política actual, en la que se aprecia un espíritu de apertura a toda iniciativa que fomente la mejora de la traducción médica.
La primera conferencia del día, a cargo de Maite Aragonés, nos mostró al traductor de patentes como un personaje camaleónico, obligado a ponerse en la piel de autores diversos y de dominar registros lingüísticos variados, más propios del derecho que de la medicina. Quedó reflejada la necesidad de una retórica capaz de justificar la invención del objeto patentado y se mostró que muchas veces, en contra del uso general del lenguaje científico, en las patentes la vaguedad cumple una función y se busca intencionadamente. Se echó mano de vídeos muy amenos, incluso uno de Sherlock Holmes, cuya relación con el tema de las patentes a algunos nos costó establecer pero que ilustraron la personalidad mimética que requiere el traductor de patentes para cumplir con su labor.
El inmenso mundo de la documentación para la traducción médica dejó de ser tan sobrecogedor después de que Rafael Aleixandre, en el primer taller del día, nos diera una serie de criterios sobre dónde y cómo buscar la mejor información sobre temas médicos, y algunas claves para evitar la intoxicación de información a que estamos expuestos los que buscamos todo en Internet y, casi sin pensárnoslo, actuamos como si Google fuera el único dios. En el taller se acometió una clasificación de las fuentes de información y se ponderó la idoneidad de las revisiones sistemáticas y otros materiales, junto con algunas estrategias para mantenerse al día. Una frase: «En Google ni está todo lo que es ni es todo lo que está».
El taller a cargo de Juan Antonio Puerto, que no estuvo exento de polémica –pues, como en resto de talleres, el público no fue reacio a dar su opinión–, nos pintó un panorama de los descuidos no terminológicos que afectan al mensaje y que pueden cometerse en la traducción médica, con abundantes ejemplos sacados de casos reales, con equivalentes erróneos, falsos epónimos y otros incumplimientos de la regla de oro de García Yebra sobre la traducción: «decir todo lo que dice el original, no decir nada que el original no diga, y decirlo todo con la corrección y naturalidad que permita la lengua hacia la que se traduce».
En el último acto de las Jornadas se pudo apreciar el espectacular dominio de escena de Pablo Mugüerza, un conferenciante que nos describió con amenidad la problemática de la traducción y la revisión de protocolos de estudios clínicos, capaz de echar mano de ejemplos desde Stravinski hasta Karl Brandt para sustentar sus ideas. Por cierto, nos dejó una de las perlas del evento: «En un mundo ideal tendría que haber tres cosas: paz, amor y tiempo para traducir bien los protocolos».
Después de la intervención de clausura a cargo de Gonzalo Claros, Vicent Montalt cerró las Jornadas con una buena recapitulación de los temas tratados, lo cual nos lleva a concluir por qué, en lo que se refiere a contenidos, las Jornadas han cumplido sus objetivos. En primer lugar, se ha incentivado la reflexión, el estudio y el intercambio científico en torno a la traducción médica con intervenciones de calidad. En segundo lugar, estas intervenciones, al dar fundamentos a la práctica de la traducción, han tendido un puente entre la esfera académica y la profesional. Y, finalmente, la variedad y complementariedad de los temas han proporcionado una perspectiva amplísima: se ha abarcado tanto lo terminológico como lo no terminológico, se ha hablado en términos generales y también de géneros textuales tan particulares como las patentes y los protocolos, se ha tenido en cuenta la multidimensionalidad e interdisciplinariedad de la traducción médica, la actividad profesional particular y la institucional, la práctica claustral y solitaria del traductor pero también la dimensión social y multicultural de la interpretación; y todo ello con una gran participación del público.
En la próxima entrada comentaremos otros factores, distintos del contenido, que contribuyeron al éxito de las Jornadas.
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- Mis tuits de las VIII Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica | Algo más que traducir - [...] la Riva. No os voy a hacer un resumen de las jornadas porque sería repetir el excelente trabajo que ...

Muy buen resumen, José Antonio. Le falta la parte lúdica, que supongo que vendrá mañana. Creo que los estudiantes también se sintieron muy bien, por lo que pude captar en comidas y pasillos. Por cierto, acabo de conocer la existencia de tu blog, que pongo desde ya en mis favoritos.
Saludos.
Nuria
Gracias, Nuria, por el comentario. Sí, yo también percibí que la gente lo pasó bien y que hubo, en general, muy buen ambiente. Yo estuve encantado, para serte franco. Saludos.
¡Hola José!
Estupendo resumen.
Eso sí, falta la parte del “networking” como comenta Nuria, así que a ver qué tal la segunda parte.
¡Un placer conocerte en persona y seguimos en contacto!
Gracias por este bello resumen. Casi me siento como si hubiese estado ahí. Entre esto y el seguimiento que nos dio Pablo, me siento menos triste por no haber podido ir (aunque aún más envidiosa)
Un saludo.